Arresten a Bush, Blair, Aznar… y a Juan Carlos de Borbón

El pasado miércoles, día 1 de diciembre,  el diario Granma publicó un breve artículo del compañero Patricio Montesinos. En él califica de excelente la iniciativa del alcalde de Londres, Boris Johnson, al advertir a Bush que puede ser arrestado si, para la presentación de su recientemente publicado libro de memorias, viaja a Gran Bretaña. Montesinos, por su parte, añade a otros dos siniestros individuos como merecedores de ser detenidos en aquella u otras capitales del mundo para ser igualmente juzgados por el mismo delito: la ilegal guerra de Iraq que ha provocado el exterminio de centenares de miles de iraquíes inocentes. Se refiere al ex primer ministro de Gran Bretaña, Tony Blair, y al por aquel entonces presidente del gobierno español, José María Aznar. A ambos y a través de las páginas de su libro, el genocida yanqui les implica en sus crímenes de lesa humanidad, algo, por cierto, que ya todo el mundo sabía. Y es que, ¡cómo no acordarse!, los tres formaron el apocalíptico trío de las Azores.

Sobra decir que si estoy de acuerdo con Boris Johnson, más todavía lo estoy con Patricio Montesinos. Sin embargo, respecto a la participación española en aquella guerra, añadiré el nombre y apellido de otro sujeto que, a pesar de su inmensa responsabilidad en el citado genocidio, nunca ha sido mencionado como individuo merecedor de ser detenido y juzgado; me refiero, por supuesto, a Juan Carlos de Borbón, el rey de España.

Resulta curioso, pero, desde sectores de la sociedad nada sospechosos de simpatizar con la monarquía, se han recogido firmas con el propósito de sentar en el banquillo de los acusados a Aznar, y sin embargo, que yo recuerde, nunca nadie ha propuesto lo mismo con el elegido e impuesto por Franco, aquel que en 1939 derrocó militarmente al legítimo gobierno republicano.

Juan Carlos de Borbón es el Jefe del Estado desde la muerte del dictador español, y su cargo, desde entonces, nunca ha sido sometido a la voluntad de la población. Pero es que, además, este antidemocrático señor es el Capitán General de las Fuerzas Armadas, de las que ostenta el mando supremo. Luego, el rey de España difícilmente pudo estar al margen de la decisión del envío de tropas españolas por parte del presidente Aznar. La firma del Capitán General de las Fuerzas Armadas –su aprobación, en definitiva- tuvo que ser imprescindible para materializar el envío de los soldados españoles a la ilegal y genocida guerra de Iraq.

Arresten, pues, a Bush, Blair y Aznar, pero hagan lo mismo con Juan Carlos de Borbón y siéntenlo en el mismo banquillo.

2010 / 12 / 02


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