Los precedentes de Trump dijeron lo mismo y acabaron cosechando un estrepitoso fracaso

 

Anda muy envalentonado el actual jefe del imperialismo mundial. A Donald Trump me refiero, ese psicópata peligroso que se arroga el derecho de saltarse todas las leyes internacionales porque goza de una impunidad escandalosa. Así, ordena bombardear medio mundo (él no tiene agallas ni para empuñar una pistola de agua), sembrándolo de miseria y destrucción para saciar sus ansias imperialistas.
Con o sin ayuda, los yanquis lo han hecho en muchos países; hoy lo hacen en Yemen, Siria, Afganistán… Pero, en estos momentos, lo que más le interesa al mencionado psicópata y sus deshumanizados representados es recuperar America Latina, una región que, en gran medida se le había escapado de sus sucias y sanguinarias garras.

Como sabemos, Venezuela Bolivariana y sus inmensos recursos naturales están en la primera página de la agenda de Trump. Estados Unidos ya anunció (su lacayo vendepatrias, el autoproclamado Guaidó, lo amplificó cual papagayo) que, de una u otra manera, el próximo día 23 de febrero la “ayuda humanitaria” entrará en la patria de Bolívar desde Colombia.
A ésta amenaza, Donald Trump vertió otras más impresentables (que ya es decir) y grotescas. Lo hizo mediante un discurso vomitado desde la Universidad de Miami, ante la gusanera venezolana y cubana.
Trump aseguró que se acerca un “nuevo día” en América Latina, y añadió que el socialismo “tiene los días contados” en Nuestra América. El “justiciero” mundial pidió a los militares bolivarianos que traicionen a lo que él llama “fallida dictadura” y “marioneta de Cuba”, y les amenazó diciéndoles que en caso contrario lo perderán todo: “No encontraréis refugio, ni salidas fáciles ni escapatoria”.
El mamarracho imperialista es tan necio que nunca entenderá la diferencia tan abismal existente entre un ejército del pueblo (para defender los intereses de éste) y un ejército de mercenarios a sueldo que sólo defiende los intereses del gran capital en detrimento del pueblo.
Trump trató de contentar a dicha gusanera diciendo que “El socialismo está muriendo y la libertad, la prosperidad y la democracia está renaciendo en América Latina”. Y añadió está otra grandísima estupidez: “Este se convertirá en el primer hemisferio libre en la historia de la humanidad”.
Se dice que el derrocamiento de Nicolás Maduro en Venezuela es el primer objetivo de Trump, que después les tocará el turno a los Gobiernos de Cuba y Nicaragua.
Al psicópata imperialista habría que recordarle que esas idioteces que ahora él dice ya las dijeron sus predecesores en la presidencia del Gobierno imperialista yanqui. En el caso de Cuba, fueron once, antes de Trump, los inquilinos de la Casa Blanca que acabaron sus mandatos sin doblegar a la Revolución Cubana, a pesar de que anunciaron a los cuatro vientos que acabarían con ella. El compañero Fidel murió físicamente con 90 años e invicto.
Ninguno de los presidentes yanquis que le precedieron al actual se fue por la puerta grande, tampoco por la pequeña, sino reptando por la mugrienta rendija del estrepitoso fracaso.
Cuando se vaya, Donald Trump lo hará por el mismo camino. Podrá comprobar el rastro de amargura que dejaron los otros engreídos y mamarrachos presidentes.

 


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