El agua del río

 

Se fugó la tarde y con ella el día. Una bombilla encendida deliró en mitad de la noche, y montones y montones de besos ardientes y consumados se acordaron de la muerte nada más pisar el asfalto, justo al ser atropellados.
Un ramo de flores marchitas te llamó por teléfono, comunicaba. El agua del río que pintabas se salió del lienzo; mojó y heló tu cuerpo.

 

(Tomado del libro Después de todo)


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