Vivo en la memoria de su pueblo, Camilo Cienfuegos cumple 85 años

Cartel de Camilo Cienfuegos en Santiago de Cuba, 2010 (Foto: Paco Azanza Telletxiki)

Cartel de Camilo Cienfuegos en Santiago de Cuba, 2010 (Foto: Paco Azanza Telletxiki)

 

El 6 de febrero de 1932, nació en la barriada habanera de Lawton —hoy Municipio 10 de Octubre— Camilo Cienfuegos Gorriarán para morir 27 años después —el 28 de octubre de 1959—, luego de una intensa y admirable existencia. Cumple el Señor de la Vanguardia, pues, 85 años de vida, porque, como dijera el Che, su compañero de lucha y amigo, la vida de los hombres como él tiene su más allá en el pueblo; no acaba mientras éste no lo ordene”.
Comandante del Ejército Rebelde desde el 16 de abril de 1958, Camilo jugó un papel muy importante en el desarrollo de la Guerra de Liberación (1956-1958).
Vinculado a la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista y fichado por los aparatos represivos de la misma, se exilió en los Estados Unidos, desde donde, vencido su permiso de residencia, llegó a México, contactando con Fidel.

Siendo uno de los últimos elegidos para integrar la expedición del Granma, desembarcó en Cuba, junto a sus 81 compañeros, por playa Las Coloradas el 2 de diciembre de 1956.
Ostentaba los grados de teniente y dirigía un pelotón cuando hubo participado, en 1957, en los combates de El Uvero —28 de mayo—, Bueycito —1 de agosto—, El Hombrito —30 de agosto— y Pino del Agua —17 de septiembre—. En octubre fue ascendido a capitán. Perteneció a las Columnas No. 1 y No. 4, y fue el jefe del primer pelotón que bajó de la Sierra Maestra a luchar a los llanos de Oriente. El valor y la inteligencia del ya Comandante Camilo Cienfuegos quedó suficientemente demostrado con el ataque a una posición enemiga en la misma ciudad de Bayamo y el cerco por numerosas unidades militares del monte La Estrella.
Respondiendo a la orden de Fidel, el 21 de agosto de 1958 partió hacia la provincia occidental de Pinar del Río al frente de la Columna No.2 Antonio Maceo. Unos días más tarde, el 31 de agosto, el Comandante Ernesto Che Guevara hacía lo propio al frente de la Columna No.8 Ciro Redondo con destino al centro de la Isla. De esta manera se inició la invasión desde la Sierra Maestra hacia Occidente.
Después de atravesar los complicados llanos Camagüey y Ciego de Ávila, perseguidos por miles de soldados y la aviación enemiga, al llegar a la loma del Obispo —Montañas del Escambray—, el 15 de octubre de 1958, el Che encontró una situación bastante grave de falta de unidad entre los diferentes grupos revolucionarios, con una actitud muy negativa por parte de los llamados dirigentes del Segundo Frente Nacional del Escambray, quienes con su creciente hostilidad provocaron momentos de verdadera tensión.
A la solución de aquellos problemas se dedicó el Che de inmediato. Conocedor de lo que allí sucedía, Fidel ordenó a Camilo mantenerse en aquel territorio hasta que el Guerrillero Heroico consolidara su mando. El rápido transcurrir de los acontecimientos —la guerra acabó a final de año— hizo que Camilo no tuviera la necesidad de reanudar su marcha hacia Pinar del Río, como estaba previsto.
La campaña emprendida por los dos Comandantes en diversos puntos de la provincia fue exitosa. El 23 de diciembre, Camilo completó el cerco a la ciudad de Yaguajay, y el día 28 el Che inició su audaz ataque a la ciudad de Santa Clara.
Con el tirano cobardemente huido, Camilo recibió la orden de Fidel de avanzar con su columna para tomar el Campamento Militar de Columbia, sede del Estado Mayor del Ejército de la tiranía; cuartel que ocupó el 2 de enero de 1959. Tres días después, Fidel le asignó el cargo de Jefe del Estado Mayor del Ejército Rebelde.
El Comandante en Jefe siempre tuvo mucha confianza en Camilo Cienfuegos. El 8 de enero, recién llegado a La Habana, Fidel interrumpió su discurso en el mismo Columbia para, señalando a Camilo, hacerle la histórica pregunta: ¿Voy bien Camilo?
El 26 de octubre, el Héroe de Yaguajay —título otorgado por el pueblo de manera espontánea— pronunció su último discurso; hizo un llamado a la unidad, y pidió confianza en Fidel y en la Revolución. Dos días después, el 28, tras abortar en Camagüey un complot contrarrevolucionario dirigido por Hubert Matos, salió en avión rumbo a La Habana. Nunca llegaría a su destino; había desaparecido físicamente a la corta edad de veintisiete años el Señor de la Vanguardia.
Camilo se había ganado con creces el cariño y la admiración de su pueblo; por eso éste se volcó en una búsqueda ininterrumpida, hasta que, con mucho pesar, hubo de aceptar su desaparición definitiva.
A partir de entonces, cada 28 de octubre la población revolucionaria, especialmente los jóvenes, siempre tienen presta una flor para Camilo.

 


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