Insomnio (III)

 

No me despertó la luz cegadora
que de pronto invadió el universo,
sino el sonido del interruptor
que la torpe mano
manipuló aquella noche.

 

Pero no te importe, no importa.
En realidad no dormía.
Presentía que un camión
cargado de pánico
se acercaba de manera inevitable
a mi descuidado aparcamiento

 

para estacionarse
                                 indefinidamente.

 

 

(Tomado del libro Vaho en el  cristal)

 


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