Julio Anguita y su inaceptable defensa a un general del gran capital

2
He disfrutado muchas veces leyendo y escuchando a Julio Anguita aunque, si bien es cierto, hace tiempo pienso que sus palabras están bastante distantes de sus hechos —el comportamiento de Alberto Garzón no se difiere gran cosa—. Y es que, conociendo su discurso, nunca he entendido muy bien qué hace militando en el PCE y en Izquierda Unida, cuya refundación está a años luz de producirse y sus políticas, cuando han tenido posibilidad de llevarlas a la práctica, nunca han dejado de ser socialdemócratas.
Recordemos que el PCE fue parte activa de la mal llamada Transición. Para acceder a la legalidad hubo de claudicar y pasar a enarbolar en sus mítines la bandera de Franco y de los Borbones, reconociendo oficialmente la unidad de España. El 18 de noviembre de 1976 firmó la Ley de Reforma Política, y el 25 de octubre del siguiente año los Pactos de la Moncloa. Estos hechos supusieron un notable retroceso en las conquistas obreras conseguidas con mucho esfuerzo y dolor durante tantos años de lucha.

Por otra parte, el PCE necesitó casi treinta años para desvincularse de la monárquica Constitución de 1978. Lo hizo argumentando el incumplimiento de todos los títulos y artículos de derechos sociales, económicos, ambientales, y el recorte de las libertades políticas. Partícipes de la farsa que supuso la citada Transición, ¿hacían falta tantos años para darse cuenta de ello?
Otro ejemplo que certifica el divorcio existente entre las palabras y los hechos de Julio Anguita es su opinión sobre el euro. Es un acérrimo defensor de la salida del mismo —lo que me parece muy bien—, sin embargo no tiene ningún problema en lanzarse a los brazos de Podemos, que está en las antípodas de pensar y querer hacer lo mismo.
Sobran los ejemplos acerca de la incongruencia de Anguita. Lo que ya riza el rizo es su defensa a ultranza de Julio Rodríguez, el ex JEMAD impuesto por Podemos como cabeza de lista al Congreso por Almería. Anguita, que se reconoce anti OTAN, argumenta su defensa de Rodríguez apelando a la “sensatez y la racionalidad”. ¿Qué insensatez!
Por más que se empeñe, esta defensa no hay por dónde cogerla. Pero lo más grave del caso es que para defenderlo no tuvo reparos en calificarlo como individuo de izquierdas y compararlo con Hugo Chávez. De esta manera lo dijo: Hay militares que son de izquierdas, por ejemplo en Venezuela Chávez era militar. Hay una visión creo muy estrecha sobre estas cuestiones”. Casi nada. Además, los estrechos somos los que no lo vemos como él lo ve.
El problema no son las armas sino quiénes las empuñan. Es verdad que Chávez fue militar, y por supuesto de izquierdas. Pero éste —aunque Podemos reniegue de manera harto vergonzosa del humanitario quehacer de la Revolución Bolivariana— empleó todos sus esfuerzos en dignificar la vida de su gente, en defender a su pueblo contra los enormes saqueos y atropellos de los oligarcas nacionales y extranjeros.
En cambio, Julio Rodríguez —un defensor de la OTAN nunca podrá ser de izquierdas— lo hizo desde las entrañas de la organización terrorista más poderosa y sanguinaria del mundo, desde el brazo armado del gran capital diseñado para defender sus perversos privilegios y  masacrar a pueblos enteros.
La diferencia entre Hugo Chávez y Julio Rodríguez es tan enorme que resulta imposible creer que Julio Anguita no se percate de ella.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: