Bajo las horas más oscuras

el semen llovía al clítoris:

amapolándose.

Aymara Aymerich-

 

Bajo las horas más oscuras
de un claro día,
yo solo pretendía
hablarte con la voz más tierna
de mis manos,
con el río caudaloso de mi lengua
y el susurro eterno de mis labios.

 

Tan decidida me ofreciste
tu cuaderno que empecé a escribir
sobre el vacío de sus hojas.

 

Llegando por fin a la del centro,
puse la firma

 

y te pusiste como loca.

 

(Tomado del libro Sonrisa y decepción)

 


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