Espadas y fusiles

 

A veces,
quizá ya demasiadas veces,
tus labios se transforman
y dejan de ser flores para convertirse
en amenazantes fusiles
o en peligrosas espadas.

 

No importa, entonces,
que me tapone los oídos.

 

Precisas y contundentes,
las palabras que fluyen de tu boca
siempre llegan
con el crudo mensaje a su destino:
un corazón indefenso,
que no es otro que el mío.

 

(Tomado del libro Sonrisa y decepción)


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