Apuntes sobre el Bloqueo de un gobierno inhumano a un pueblo de Patria es Humanidad

Por vigésimo tercer año consecutivo web

UNO.-— Un año más y de manera rotunda, el mundo ha mostrado su rechazo al ilegal y genocida Bloqueo que, desde hace más de 52 años, Estados Unidos mantiene contra Cuba. De 193 países asistentes, 188 han votado en contra del Bloqueo; 2 a favor —Estados Unidos e Israel— y 3 abstenciones —Palau, Islas Marshall y Micronesia.
DOS.—Pero no pasa nada, no pasará nada. Debido al antidemocrático derecho al veto existente en la ONU para cinco privilegiados países —Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China—, el castigo imperialista que golpea cruelmente al heroico pueblo de Cuba seguirá vigente, y sus despreciables responsables nunca serán sancionados por su prolongado y grave delito. ¿Para qué sirve entonces la ONU? ¿Para qué tanta votación si la decisión resultante de la misma nunca se aplica? ¿Dónde está la democracia de los “demócratas” que tan hipócritamente exigen democracia a Cuba?
Los gobernantes estadounidenses tienen motivo más que suficiente para avergonzarse del espectáculo tan nefasto que cada año ofrecen al mundo, pero carecen de vergüenza y no se sonrojan. Poco o nada les importa una condena que nunca les obliga a rectificar su deplorable conducta, que nunca se traduce a ineludible sanción. El precio que deben pagar es muy caro, pero el que pagan es inexistente; les sale gratis su incalificable desprecio hacia el resto de los países del mundo.

TRES.-— Hasta abril de 2013 y teniendo en cuenta la depreciación del dólar frente al oro en el mercado internacional, las pérdidas económicas causadas por el Bloqueo al pueblo de Cuba ascienden a 1 157 327 000 000 USD.
CUATRO.-— El motivo de su puesta en marcha no fue otro que causar hambre y desesperación a la población revolucionaria y, de esa cruel manera, enfrentarla a su dirección con el ánimo perverso de derrocarla. Documentos desclasificados en 1991 así lo certifican: “No existe una oposición política efectiva en Cuba; por tanto, el único medio previsible que tenemos hoy para enajenar el apoyo interno a la Revolución, es a través del desencanto y el desaliento, basados en la insatisfacción y las dificultades económicas. Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba. Negarle dinero y suministro a Cuba para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”. Estas palabras fueron expresadas el 6 de abril de 1960 por el entonces secretario de Estado Adjunto para los Asuntos Interamericanos, Lester Dewitt Mallory, durante una reunión dirigida por el presidente de Estados Unidos, Dwight Eisenhower.
CINCO.— Eisenhower siguió al pie de la letra las citadas recomendaciones de Lester Dewitt Mallory. El 6 de julio de 1960 redujo la cuota de importación de azúcar cubano. El 30 de octubre del mismo año prohibió todas las exportaciones a Cuba, excepto comestibles y medicinas. Y  finalmente el 16 de diciembre, también de 1960, redujo a cero la importación de azúcar cubano. Mientras tanto y asesorado por la CIA, en su cabeza se desarrollaban los planes de la invasión mercenaria por Playa Larga y Playa Girón. El presidente que le hubo reemplazado, John F. Kennedy, se encargó de continuar con los planes de su predecesor, materializando —aunque sin éxito— la citada invasión el 17 de abril de 1961, y ordenando el bloqueo económico total de la Isla el 3 de febrero de 1962.
SÉIS.-— Tras el triunfo de la Revolución y desposeídos de sus perversos privilegios en tierra ajena, los imperialistas yanquis pensaron que, al igual que en sus ridículas películas Hollywoodenses, aún podían escribir un nuevo guión que les permitiera materializar sus parásitas ambiciones. Pero se equivocaron, porque Cuba ya había decidido revolucionar el podrido sistema sociopolítico existente hasta 1959, y la valiente decisión no fue el capricho temporal de un puñado de locos, sino la legítima y acertada determinación de todo un pueblo.
Pasado un tiempo, los imperialistas se dieron perfecta cuenta de que con el bloqueo causaban daño infinito al rebelde pueblo cubano, pero también llegaron a la conclusión de que, por inhumana que fuera, su obcecada política jamás serviría para rendirlo. En cualquier caso, lejos de derogarlo, decidieron mantenerlo y endurecerlo hasta límites insospechados. A día de hoy, el duro castigo que desde hace más de cinco décadas todavía mantienen contra Cuba —el 77% de su población nació con el Bloqueo—, no puede obedecer a la esperanza de que aún puedan “recuperarla”, sino al sentimiento de odio y venganza de un imperio que, decadente, se siente humillado y herido por no haber podido doblegar al pequeño país que, durante casi sesenta años y siempre mediante la fuerza, mantuvo a sus pies.
SIETE.-— En 1992, con un George H. Bush ya a la baja, se aprobó la Ley Torricelly —oficialmente Ley para la Democracia Cubana—. Y, en 1996, William Clinton puso en marcha la Hemls-Burton —Ley para la Libertad y la Solidaridad Democrática Cubana—, con efectos extraterritoriales. Obsérvese qué dos maneras más falsas e insultantes de denominar a las citadas leyes.
OCHO.-— He aquí algunos ilustrativos ejemplos de cómo el ilegal y genocida Bloqueo afecta negativamente a la población cubana: Un día de bloqueo equivale a 139 ómnibus urbanos; una semana a 48 locomotoras; tres semanas a los materiales para terminar la autopista nacional de Cuba; cinco minutos a los materiales para construir una vivienda de dos cuartos; tres días de bloqueo equivalen a la impresión de todos los libros de texto de un curso escolar; tres días a los lápices, libretas y demás materiales docentes de un curso escolar en Cuba; dos horas a todas las máquinas braille que se necesitan en toda la Isla; cinco horas de bloqueo equivalen a los dializadores anuales para todos los pacientes; doce horas a toda la insulina anual necesaria para los 60.000 pacientes de Cuba…
NUEVE.-— En 2004, siendo Senador Estatal por Illinois, el actual inquilino de la Casa Blanca dijo que se debía “terminar el embargo contra Cuba”, porque “había fracasado absolutamente”. Diez años después, desoyéndose a sí mismo, Barack Obama mantiene el Bloqueo económico, comercial y financiero; un sistema de sanciones unilaterales que, además de ilegal, genocida y moralmente insostenible, es el más injusto, cruel y prolongado en el tiempo de cuantos existen en el mundo.
DÍEZ.-— De acuerdo a los preceptos de la Convención de Viena, el bloqueo es ilegal. Según los tratados de 1948 y 1949, suscritos también por Cuba y Estados Unidos, el bloqueo de alimentos y medicinas, aún en tiempos de guerra, es delito y debe ser sancionado.
La Carta Magna de Naciones Unidas no contempla ningún derecho a veto, ya que no menciona para nada la regulación del Consejo de Seguridad. En todo caso, lo que determina es la igualdad —siempre inexistente— de todas las naciones, y, además, prohíbe el uso de la fuerza militar a no ser que vaya en interés de todos los países miembros.
Por otra parte, el Bloqueo yanqui contra Cuba es genocida, porque así lo establece la Convención para la prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de Ginebra de 1948.
ONCE.— Los gobernantes estadounidenses y muchos enemigos de la Revolución aseguran que el Gobierno cubano no quiere que se elimine el Bloqueo, porque éste le sirve de excusa para justificar los problemas no resueltos y “encubrir sus fracasos”. Tamaña desvergüenza y tamaña estupidez. Si de verdad creyeran en sus ridículas palabras, ¿por qué ninguna de las administraciones yanquis lo ha eliminado?

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