Rodrigo Rato, un “demócrata” que hace Rato vive del cuento

En abril de 1992, Tomás Borge, Comandante de la Revolución Sandinista recientemente fallecido, preguntó al líder de la Revolución Cubana qué era para él la democracia. Y Fidel respondió de manera amplia y clara diciendo, entre muchas e interesantes cosas, que la “democracia significa la fraternidad entre los hombres, la igualdad verdadera entre los hombres, la igualdad de oportunidades para todos los hombres, para cada ser humano que nazca, para cada inteligencia que exista”; concepto abreviado con el que, por supuesto, estoy completamente de acuerdo.

Por más que su clase dirigente se empeñe en hacernos creer lo contrario, ese engendro que llamamos España es un país antidemocrático, y lo es por infinidad de motivos, aunque en este escrito me proponga exponer sólo uno de ellos. La igualdad verdadera entre la gente que lo habita brilla por su ausencia, por lo que, obviamente, la igualdad de oportunidades también es una quimera. Y es que, mientras una minoría nada en inmensas fortunas, no pocas personas se ahogan en la más absoluta miseria. Ejemplos de enormes desigualdades entre los habitantes del Estado español existen por doquier. Por su cercanía en el tiempo expondré algunas de las del “demócrata” Rodrigo Rato, que acaba de dimitir como presidente de Bankia, respecto a las de la población que él mismo llegó a gobernar.

Estos días se ha conocido que el citado banco va a recibir una inyección de dinero público. La “medicina” a inyectar será de una dosis de entre 7.000 y 10.000 millones de euros; más o menos la cantidad que se va a recortar en sanidad y educación.

Rodrigo Rato fue Vicepresidente primero –segundo también- y Ministro de Economía durante los gobiernos del “Führercito”, José María Aznar. Entre el 2004 y 2007 dirigió el Fondo Monetario Internacional. Rato dejó el cargo sin terminar su mandato. A partir de ese momento, por poco más de tres años de trabajo extorsionando a los pueblos, comenzó a percibir de por vida y en concepto de pensión vitalicia unos 80.000 dólares anuales -54.536 euros.

Si en octubre de 2007 dejó el FMI, el 4 de diciembre del mismo año asumió una de las direcciones generales de Lazard, un gran banco de negocios de Wall Street que lo mantuvo ocupado, entre París y Londres, fusionando y adquiriendo empresas. Según fuentes diversas, su renta anual –sueldo más bonificaciones- no era inferior a 3 millones de euros. Ha sido también Asesor Internacional del Banco Santander y presidente de Caja Madrid. Como se puede observar, muchos trabajos para Rodrigo Rato, pero ninguno de ellos cobrando el mísero Salario Mínimo Interprofesional –SMI-. Como presidente de Bankia cobraba 2,34 millones de euros al año. Para llegar a esta elevada cifra, un trabajador del Estado español que cobre el SMI -642,40 euros al mes, de los más bajos de Europa- tendría que trabajar durante 2 siglos y algo más de 60 años.

Resulta insultante que, mientras entre sus ex gobernados existen más del 24% de desempleados –unas 5.700.000 de personas- y cientos de familias han sido desahuciadas, el “demócrata” Rodrigo Rato hace rato que viva del cuento.

Cuando casos semejantes abundan, ¿podemos decir que el español es un Estado democrático? Si la igualdad entre los habitantes de un país es premisa indispensable para que se de la democracia dentro del mismo, es evidente que aquí ésta no existe, porque, como Fidel respondió a la pregunta de Borge, entre el pordiosero y el millonario la igualdad siempre será inexistente.

 2012 / 05 / 10


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