Solo en la playa

Primero

desaparecerán el agua

y luego llamarán a los bomberos.

 

He abierto la boca.

Llamo a los rascacielos

para que no vengan. Llamo

a la luna para que se aleje:

¡vete!, aquí todos te quieren mucho,

pero para hacerte daño.

 

Continúo solo en la playa

repleta

de toallas urgentemente abandonadas.

Un tiburón en mi bañera

aletea bebiendo días

de sudor exagerado.

 

No hay olas.

No hay huellas de mujeres bonitas

sobre la arena.

Sube la marea. Marea.

El vómito de la mañana

se vierte sobre la alfombra

ripiada

de la tarde.

 

Cierro la boca.

Abro el paraguas

porque llueve sangre.

La Osa Mayor

ha recibido un disparo

en uno de sus costados

y se retuerce,

agonizante,

durante toda la noche.

 

(Tomado del libro Después de todo)


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