EE.UU: Injustificada condescendencia para con un presidente imperialista

Obama y BushDicen de Barack Obama que es un presidente más correcto, más inteligente…, menos prepotente que su predecesor, George W. Bush, lo que, dicho sea de paso, tampoco creo que sea algo digno de admiración. Y es que superar a Bush en corrección e inteligencia no implica el sometimiento a grandes esfuerzos por parte de quien quiera o aspire a  superarle; además, con el actual panorama mundial y sobre todo latinoamericano, ¿es acaso procedente para el nuevo inquilino de la Casa Blanca exhibir la misma pose chulesca que el anterior? Es obvio que no; más habilidoso que Bush, prefiere utilizar otro tipo de herramientas para encandilar a sus adversarios, como son el estilo campechano y las buenas palabras, por ejemplo, aunque en el fondo cuando las utiliza esté pensando en la consecución de los mismos y perversos objetivos que el otro.

            Las palabras de Obama viven en constante contradicción con los hechos que provocan sus propias decisiones. Pero es que a veces hasta las palabras que salen de su boca se contradicen unas a otras en cuestión de pocos segundos. En la última cumbre de la OEA –Trinidad y Tobago, abril de 2009- expresó, en medio de un discurso repleto de demagogia, que a partir de ese momento Estados Unidos apostaba por una nueva relación sin imposiciones ni injerencias con los países de América Latina y el Caribe. Casi a renglón seguido, ante la demanda de todos los países miembros allí presentes para que levantara el ilegal Bloqueo que desde hace cincuenta años vulnera los derechos humanos de todo un pueblo, el presidente imperialista condicionó que para eso primero es Cuba quien tiene que hacer gestos, tales como liberar a los disidentes –mercenarios a sueldo del propio imperio- y permitir el reestablecimiento de la democracia, que en su “idioma” no es otra cosa que reinstaurar la economía de mercado que permita nuevamente el saqueo de la Isla por parte del imperialismo yanqui. ¡Y eso que acababa de anunciar y proponer nuevas relaciones desde el respeto mutuo, sin injerencias de ninguna clase!

            No es la única vez que se contradice de tan escandalosa manera. ¿Se puede acaso establecer una nueva relación con América Latina implantando siete bases militares en Colombia, y ahora otras dos en Panamá? ¿Se pueden creer las promesas de Obama jugando un papel tan nefasto, por tibio y ambiguo, en el caso de Honduras? ¿Debemos pensar que Obama tiene buenas intenciones cuando el pasado 15 de junio y plegada a su demanda la Corte Suprema anunció que no revisaría el caso de los Cinco? ¿Es creíble su buena disposición cuando escudado en el “interés nacional de Estados Unidos” acaba de anunciar la renovación de las sanciones, ya mencionadas en este escrito, contra Cuba? Si pretende relaciones amistosas, ¿para qué se empeña en exhibir amenazante a la IV Flota? ¿Por qué a pesar de prometer el cierre de los centros de tortura y detención ubicados de manera ilegal en territorio guantanamero aún no los ha cerrado? La base naval de Guantánamo todavía alberga a unos 240 detenidos, y, según recientes declaraciones del secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, confirmadas por el propio Obama, será muy difícil que el centro se cierre antes de la fecha límite –el 22 de enero de 2010- anteriormente anunciada. Sobra decir que de devolver a sus dueños naturales el territorio usurpado hace ya 106 años, nada de nada. En cuanto a las guerras de Iraq y Afganistán… casi mejor ni opino.

            Me dirán que Obama ya ha tenido buenos gestos, que en el caso concreto de Cuba ya eliminó las restricciones de viaje de los cubanos residentes en Estados Unidos, o del envío de remesas de dinero a sus familiares de la Isla. A este respecto se debe aclarar un detalle que, aunque anecdótico, considero importante. Como beneficiarios de estos envíos están excluidos los miembros del Gobierno de Cuba y los del Partido Comunista de Cuba. Si tenemos en cuenta que el Gobierno cubano es elegido por un Parlamento que, a su vez, es elegido por la inmensa mayoría de la población de manera consciente y democrática, y que el Partido por ser vanguardia de la Revolución está estrechamente ligado a las masas, la citada exclusión no es más que otro ejercicio de descarada injerencia por parte del gobierno yanqui para con el pueblo cubano, ya que se arroga el derecho de “premiar” a la “sufrida población” para “castigar” a los “causantes de tales sufrimientos” ;obviando, por supuesto, que en Cuba pueblo y Gobierno son una misma cosa. Nadie se olvide que la población cubana ya eligió hace rato al socialismo como sistema sociopolítico, y que cada cinco años –de manera consciente y democrática, insisto- también elige a sus máximos dirigentes.

            Últimamente, a Obama le ha dado por utilizar en no pocas ocasiones la palabra multilateralismo, abogando por él como herramienta imprescindible para enfrentar y resolver los problemas que acechan al mundo. Lo ha hecho recientemente durante la 64 Asamblea General de la ONU, cosechando injustificados aplausos, y de alguna manera también durante en la pasada Cumbre del G-20, en Pittsbugh. Pero, una vez más, tamaña contradicción la del señor Obama, tremendo ejercicio de cinismo. El imperialismo yanqui siempre ha sido el más furibundo enemigo del sistema multilateral, y, con él como presidente, también lo sigue siendo, como lo demuestra estos dos ejemplos que cito a continuación: El primero es que prácticamente todos los países de América Latina se han pronunciado en contra de la ya mencionada implantación de las bases militares yanquis en Colombia; a nivel colectivo lo han hecho también la ALBA, UNASUR y otros. Pues bien, Obama y su equipo han hecho caso omiso al sentir de aquellos y éstos, y siguen adelante con el proyecto. El otro ejemplo se refiere a que el Bloqueo norteamericano contra Cuba ha sido rechazado por nada más y nada menos que 185 países. Pero como acabo de decir unas líneas más arriba, también haciendo caso omiso al sentir de la inmensa mayoría de los países, en este caso concreto de todo el planeta, Obama renovó la sanción el pasado 11 de septiembre. Y es que, en realidad, cuando el presidente norteamericano utiliza la palabra multilateralismo, al igual que con el término “Comunidad Internacional”, se está refiriendo únicamente a un puñado de privilegiados países, descartando de humillante manera a todos los demás.

            Oigo y leo muy a menudo que Barack Obama quiere hacer bien las cosas, pero que encuentra fuerte oposición por parte de la extrema derecha norteamericana para poder gobernar como él cree que debe de hacerlo. Puede que sea cierto, y quizá eso explicaría el “divorcio” existente entre sus palabras y sus hechos, pero de ninguna manera justificaría la no materialización de sus “buenas intenciones” tan repetidamente anunciadas.

            Si mal no recuerdo, Obama es el presidente de los Estados Unidos que más dinero ha recaudado y utilizado en campaña electoral; y no cabe la menor duda de que la inmensa mayoría de ese dinero procedió de las “donaciones” realizadas por los grandes capitalistas. Sabiendo más que de sobra que en esos casos la palabra donación significa realmente inversión, ¿acaso Obama estaba en disposición de anunciar tantos cambios que irremediablemente perjudicarían a los grupos de inversionistas que tanto le han apoyado para llegar a la Casa Blanca? Sinceramente, creo que no. Pero, entonces, ¿por qué lo hizo? ¿Acaso no es mentir prometer un cambio a sabiendas de que éste no se va a poder llevar a cabo? Hace unos días estuvo peleando por reformar el sistema de salud de su país; el resultado, de momento al menos, ha sido nulo. Y es que a los mencionados “inversionistas” lo que les interesa es que les cuadre las cuentas, no que casi cincuenta millones de norteamericanos, que carecen de seguro médico, puedan acceder al sistema de salud en caso de necesitarlo.

            Este tipo de comportamientos invita a pensar que quizá Obama no sea tan inteligente como se dice, o simplemente que la bondad que tan a menudo se le atribuye no sea tal, lo que encajaría mucho mejor con su verdadera condición de presidente imperialista. Con Bush a la cabeza, la reputación de Estados Unidos en el mundo cayó en picado. No sería descabellado, pues, pensar que Obama –negro, apuesto… y excelente “encantador de serpientes”- sea realmente un as salido de la manga del imperio para lavar su maltrecha imagen, en un intento, quizá hasta desesperado, de no perder su ya no tan clara hegemonía.

Se habla mucho del Obama bueno y del Obama malo, y creo que, en verdad, la dualidad del presidente es manifiesta. Obama se transforma en “doctor Jekyll” en todas sus comparecencias públicas –eso explica que numerosas personas nada sospechosas de simpatizar con el imperio, a día de hoy todavía le otorguen un margen de confianza bastante importante-. Pero su verdadera condición, la que realmente decide -siempre en beneficio de los ricos para desgracia de los pobres-, no es otra que la del malvado “mister Hyde”. En la novela de Robert Louis Stevenson, éste último acaba imponiéndose sobre el “doctor Jekyll”; es decir, tras un encarnizado tira y afloja, es el Bien quien se somete al Mal. Está por ver cómo acabará la historia en la novela que protagoniza el actual inquilino de la Casa Blanca; ¿se impondrá finalmente “Obama Jekyll” sobre “Obama Hyde” o viceversa?

En cualquier caso, a día de hoy se me antoja injustificada la condescendencia para con un presidente imperialista, porque lo cierto es que, a pesar de sus “buenas intenciones”, Obama sigue apostando por la misma política hegemónica, imperial e injerencista que sus predecesores. Eso es algo tan evidente que, creo, no permite la más mínima duda. Y es que, más que les pese a los encantados por la música celestial de “Obama Jekyll”, mientras el imperio sea imperio, sus presidentes siempre serán imperialistas. La tan cacareada bondad de Obama tendrá que ser demostrada con hechos, y no únicamente con amables sonrisas y bellas palabras.

2009 / 10 / 01

Documento relacionado:


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: