Después de todo

A mis padres.

A mis hermanos José Luis y Alfredo.

A los cuatro que están a mi lado

y sin embargo se fueron.

FRENTE AL MUNDO

 

Después de todo, portada

Desnudé mi cuerpo

para entrar en la ducha.

Abrí el grifo y salió

un batallón de imágenes frías

aplaudidas por el tiempo.

 

Quise secarme,

pero no encontré la toalla.

Quise vestirme,

pero mi ropa había desaparecido.

 

Y así permanezco ahora:

mojado, mojado

y desnudo frente al mundo.

 

 

 

UNA DERROTA MÁS

 

una derrota más

y van he perdido ya la cuenta

hasta cuándo

muy deprisa

esa maldita trampa

la calle envenenada te quiero

te miran de reojo te saludan

espero

 

palpo

suavemente los ojos despiertos

de tus pechos

con el eco de una larga espera

esperada

 

vértigo incontrolable la luna la cuna

la una de la mañana

el camión de la basura

los cigarrillos encendidos el cenicero

lleno de impaciencia aniquilamiento

total nervios a pares

nubes no ves el humo se retuerce

agujas que cosen tiempo

dos blasfemias asumidas

y una

cantimplora vacía en el desierto

 

sediento

estoy

 

una derrota más adelante

muerto

 

 

 

TRAS TU BELLEZA

 

Pasaste un día junto al mudo

-yo era el mudo-,

y el mudo recobró

el habla.

 

Pasaste un día junto al ciego

-yo era el ciego-,

y el ciego recobró

la vista.

 

Pasaste un día junto al cojo

-yo era el cojo-,

y el cojo, sin muletas,

corrió tras tu belleza.

 

 

 

EL CAPRICHO DE LAS NUBES

 

Bostezo dos veces.

Nada la vida en el río y sonrío.

La hierba acaricia mi espalda

y, en las ramas con hojas

de la tarde,

se posa mi alma agotada

a descansar.

 

Hay peces

rojos en la savia

y lunas recién mordidas

untadas previamente en las estrellas.

Hay pájaros sin jaulas

que cantan, ensimismados,

bailando con la brisa

una guaracha… un guaguancó.

 

Arriba,

en el cielo parcialmente azulado,

dos mujeres

dibujadas por las nubes

se desnudan

lentamente,

muy lentamente,

 

y me envían un cálido beso.

 

 

 

AMOR Y ODIO

 

¡Te odio tanto como te amo! 

-Charles Baudelaire-  

 

Ya sabes que los sentimientos de odio

están muy cerca del amor.

-Mons en “Inspector Lavardin” de Claude Chabrol-    

 

 

Ahora mismo te alejas. Siempre

te estás alejando,

lamentando,

y aún no me has dicho por qué.

¿Por qué?

 

Te sigo con mi vista

hasta que te pierdes en el infinito.

Y me quedo dudando si llorar o no

por la pena que supone el perder

ese cuerpo tuyo tan canalla,

tan canalla y tan bonito.

 

 

 

SOLA

 

Estás sola.

Estás sola

rodeada de mucha gente.

 

Un trineo cargado de melancolía

llega a tu mente

tirado por los perros

de la incomprensión.

 

Las lágrimas que salen

de tus ojos

descienden por mis mejillas.

El cuchillo que habita

clavado en tu espalda

desgarra mi corazón.

 

Te veo a través de las tinieblas

y ya no nadan las sonrisas

en los lagos de tus ojos,

ya no vuelan los pájaros

en el cielo de tu ilusión.

 

Expones

cansancio e indiferencia

en la galería de tu rostro.

Intentas cerrar la herida

que crece en tu memoria;

 

una aguja gigante

atraviesa el dedal

y sangra mi dedo.

 

 

 

SOLO

 

Duermo poco y sueño demasiado.

-Jesús Orta Ruiz, “Indio Naborí”-  

 

 

Son las diez de la mañana

y, como no tengo sueño ni dueño,

leo un rato, primero,

y luego me levanto de la cama.

 

Si no fumo

no es porque me lo recomiende

el ministerio de sanidad.

Si no bebo

es porque el último trago

me lo bebí ayer

antes de caer rendido entre las sábanas.

 

Abro la ventana,

la persistente lluvia cala mi alma.

Abro la puerta

y, obstinada la lluvia,

empapa mi desnudo cuerpo.

 

Disidente con vocación del paraíso,

duermo poco y sueño demasiado.

Te llamo bien alto,

pero hoy tú no respondes.

 

Avanza la mañana,

la tarde reivindica su existencia.

 

El pez rojo del estanque

sigue nadando solo,

y exhibe con decoro

su habitual indiferencia.

 

 

 

ITZULERARIK GABE

 

Nabarrori, gure anaiari,

mirespenez eta esker onez.  

 

 

 

-I-

 

Hace semanas

que, invirtiéndose el orden,

el invierno desplazó

a mi cálida primavera.

 

Llovió primero

-nos mojó la lluvia helándonos a todos-

, y un nuevo parte

meteorológico

asegura que cuajará la nieve

que ya cae sobre cada una

de las flores de mi sonrisa.

 

 

 

-II-

 

Me dice el espejo

que estoy serio, que estoy triste,

que hoy no sonrío.

 

Me miro fijamente

a los ojos, parecen los mismos

de siempre,

pero hace unas cuantas horas

que sólo consiguen ver

la evidente huella de tus pasos

iniciando el camino del que ya

nunca se vuelve.

 

Tiemblan las veinticuatro

horas del día. Tiemblo.

Abandono el espejo

y ni un solo paso doy

sin tropezar con el preludio

de tu adiós definitivo.

 

Ni destrozándome los oídos

dejo de escuchar

tus decadentes latidos.

 

 

 

-III-

 

Actor principal

de la obra y, aunque intenso,

¡qué corto fue tu papel

encima del escenario!

 

Con el aforo del teatro

repleto de entregados espectadores,

cayó el telón sobre las tablas.

 

Hubo llantos

cuando el telón volvió a elevarse

y, para recibir los aplausos,

tú allí ya no estabas.

 

 

 

DE DOS MUJERES A LA VEZ

 

Me enamoré

de dos mujeres a la vez.

Una era bella,

la otra también.

 

Me enamoré

de dos mujeres a la vez.

¿Queréis quedaros conmigo?,

un día les pregunté.

 

Me enamoré

de dos mujeres a la vez.

Una se marchó

y la otra se fue.

 


One response to “Después de todo

  • letrasdelcorazon

    Guauu que hermoso escribes, hoy me dia ha valido la pena por leer y deleitarme con tus frases… pasaste un dia junto al mudo y el mudo hablo… te felicito

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