Estado español: El ‘socialista’ Felipe González

Ayer, en Donostia, Felipe González recibió el premio Ramón Rubial por su “defensa de los valores del socialismo”.

Debería haberme dejado perplejo esta noticia, pero, en realidad, no siento nada que se le parezca ni en la mente ni en el cuerpo. Sé que muchos individuos crean premios para, de una u otra manera, repartírselos entre ellos, y este sólo es uno de esos hipócritas ejemplos.

¿González defensor de los valores del socialismo? No quisiera hacerle perder demasiado tiempo al posible lector de estas líneas, de modo que, procurando ser breve, pasaré a la presentación del premiado y que él mismo decida.

De entrada habría que decir que el mismo personaje que el 8 de abril de 1978 anunció la renuncia de su partido al marxismo y aceptó a la monarquía impuesta por Franco, hace rato que no es presidente del Gobierno español, y tampoco diputado. Pero no vive debajo de un puente ni tiene necesidad de salir a la calle a pedir limosna. Ahora se dedica a facilitar las inversiones de las transnacionales españolas en América Latina; a asesorar, entre otros, al magnate mexicano de las telecomunicaciones Carlos Slim; a diseñar joyas (cobra 6.000 euros por cada pendiente); y a dar conferencias a cambio de entre 22.000 y 32.000 euros por cada una de ellas. Entre sus múltiples ingresos económicos figura, además, el de un buen sueldo vitalicio como ex presidente de gobierno de un país que, gobernado por su partido, alberga a casi 2.130.000 desempleados [más de 4.000.000 en 2010]; que existiendo entre sus habitantes individuos con dos, tres, cuatro… pisos, el 25% de su población (11.000.000 de personas aproximadamente) está excluida del mercado de la vivienda, debido principalmente a su elevado precio, viviendo más de 1.000.000 de ellas en la calle sin techo que les cobije…

Durante las tres legislaturas que este “socialista”, “demócrata” y “paladín de los derechos humanos” presidió el Gobierno de España (1982-1996), hubo reconversiones industriales que dejaron a decenas de miles de trabajadores en la calle, privatizándose muchas empresas que, a precios irrisorios, fueron a parar manos de sus “amigos”; su equipo de gobierno y partido se vio envuelto en numerosos casos de corrupción y de abuso de poder (el caso Filesa, por ejemplo, Ibercop, el desvío de fondos reservados, las escuchas ilegales del CESID, el represivo Plan ZEN…); 11.424 personas fueron detenidas por cuestiones políticas, de las cuales 2.328 fueron encarceladas; 27 personas fueron asesinadas mediante la guerra sucia financiada con el dinero del Estado; más de 900 detenidos sufrieron torturas, muriendo 6 de ellos a consecuencia de las mismas; 8 presos políticos murieron en prisión; otro más en huelga de hambre; 3 personas fueron desaparecidas; una secuestrada… Escalofriante “palmarés”, como se puede observar, para tratarse de un buen “socialista”.

González acompañó de manera “solidaria” hasta la puerta de la cárcel de Guadalajara a dos condenados (Vera y Barrionuevo) por el secuestro de Segundo Marey, “desafiando” al “Estado de Derecho” que él tanto esgrime y defiende (¿enaltecimiento del terrorismo?). Firmó los indultos a varios torturadores, encubrió a otros muchos para que no sufrieran condena y, en vez de apartarlos de sus cargos, ascendió a no pocos individuos implicados y condenados en estas y otras prácticas tan deleznables.

Este individuo tuvo también, junto a su partido, gran responsabilidad en la desintegración de la URSS por mandar a su gente a “asesorar” a Gorbachov. Todos los países que siguieron sus “salvadoras recetas” acabaron hundidos. Hoy sus habitantes pagan las nefastas consecuencias.

A Cuba también quiso “ayudar” y “aconsejar”, como si sus gobernantes fuesen bobos, enviando al por aquel entonces ministro de Economía, Carlos Solchaga. El ministro fue recibido en Cuba con educación, pero, obviamente, no se le hizo ningún caso. Sencillamente porque, como se esperaba, el “experto economista” propuso la aplicación del modelo neoliberal que tanto sufrimiento está causando en el mundo. No sin esfuerzo, Cuba siguió su propio camino y, por eso mismo, por no aceptar las citadas “recomendaciones”, mantuvo su soberanía intacta y su economía se recuperó creciendo de manera considerable (un 7,5% en 2007, dos puntos por encima del promedio latinoamericano, para un incremento acumulado de 42,5% sólo entre 2004 y 2007). ¿Será por eso que cada vez que Felipe González habla de Cuba lo hace para arremeter de manera ridícula e insultante contra su Revolución?

El pasado mes de diciembre, el denominado “señor X” de los GAL (a los que ni él ni su partido nunca han condenado, y no por ello han sido ilegalizados) fue “recuperado” para la “alta política”. Presidirá un Grupo de Reflexión (también llamado de “sabios”) que integrado por doce personas deberá diagnosticar los retos a largo y muy largo plazo de la Unión Europea (de 2020 a 2030).

Su compañero de partido y presidente del gobierno español, Rodríguez Zapatero,  declaró de manera exultante, conocido el hecho: “Debo expresar mi más profunda satisfacción por un nombramiento que es muy bueno para la UE y para España […] Felipe González ha sido designado para poner las luces largas a la UE y descifrar la Europa que queremos para nuestros hijos y nietos”.

¿Para los hijos y nietos de quién, señor Zapatero?  

En fin, lo dicho, que a Felipe González le entregaron ayer un “merecidísimo” premio por su “defensa de los valores del socialismo”.

2008 / 01 / 09

                                                                                             


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