
El 7 de diciembre es una fecha que nunca pasará desapercibida para el pueblo de Cuba. Ese mismo día, pero de 1896, cayó combatiendo en San Pedro, Punta Brava, el Lugarteniente General del Ejército Libertador Antonio Maceo Grajales y su ayudante, el capitán Panchito Gómez Toro, hijo del General mambí Máximo Gómez. Treinta y ocho años después y en la misma ciudad que el Titán de Bronce -Santiago de Cuba- nacía Frank Isaac País García, destacado luchador clandestino contra la tiranía batistiana. Y el 7 de diciembre de 1989, hace ya veinte años y 93 después del primer hecho aludido en este escrito, culminó en toda Cuba la Operación Tributo.
Ésta operación consistió en el traslado a la Isla de los restos mortales de más de 2.000 internacionalistas cubanos caídos en misiones en África. En medio de una gran conmoción, los combatientes repatriados fueron inhumados en los Panteones de los Caídos, acondicionados para la ocasión en cada uno de los 169 municipios del país –a cada uno en su lugar de origen, aunque el acto central fue celebrado en el Cacahual, lugar donde descansan los restos de Maceo y Gómez Toro-. Previamente, en el cementerio de la Misión Cubana en Angola, los especialistas del Instituto de Medicina Legal habían hecho un extraordinario y exhaustivo trabajo de identificación y preparación de los cadáveres.
Pero, como no podía ser de otra manera, tan magna y emotiva jornada tuvo sus antecedentes que, por su enorme y positiva trascendencia, así como por el descarado empeño por parte del imperio en ocultarlos y tergiversarlos, bien vale la pena recordar. (más…)