Vaho en el cristal

PRESIENTO

Tengo el presentimiento

de que me ves,

de que escondida por ahí

me escuchas.

Por eso sentado

sobre la piel de la tierra

pongo mayor interés

en mis cantos.

Y digo palabras bonitas,

como tú, hermosas.

Y mis repetidos movimientos

son la práctica

de una teoría

cuidadosamente estudiada

bajo las interrogantes frases

que me asolan

estos últimos días:

 

¿me ves de verdad y me escuchas?

¿estás tú por ahí? 

 

DESCONOCIDA

Reconozco que no te conozco,

que ni siquiera sé si me conoces tú a mí,

que desconozco cómo te llamas

a pesar de que ahora mismo

escribo por enésima vez

las letras de tu bonito nombre

sobre la piel de mi cuerpo.

Y camino cada vez que me siento

a contemplarte,

contemplando que tú también

me contemplas

mientras de la lejanía te acercas

para volverte a alejar por la opuesta lejanía

sin siquiera rozar nuestros ardientes

cuerpos

ni nuestras mudas voces.

Sí, tal vez, nuestra delatante mirada.

 

Y veo que no veo nada,

nada más que mucho tiempo

deseando que tus labios

reciban a mis besos.

 

 TÉRMINO MEDIO

Si al atardecer

el sol tras las montañas se esconde,

no te pongas triste, lo volverás a ver.

Pero cuando al amanecer salga y lo veas,

no seas demasiado feliz, lo volverás a perder.

 

CREDO

Creo que andas,

que corres, que saltas y vuelas.

Creo que tus pasos

silenciosos se dirigen hacia mí.

Creo que me envías una rosa,

una nota que me dice

que ahora vienes,

que te espere

esperando el porvenir.

Creo que vas a venir.

Creo que vuelves

a llenar mi copa

con el burbujeante

champán de tu descorchado cuerpo.

Creo que mis huellas dactilares

residentes son de tu calor

-es la prueba más veraz

de que esto no es verdad.

 

Creo que eres tú quien me mira

cuando me miro en el espejo.

 

Creo que te quiero más que a ti…

que a mi.

 

Que ya no creo en nada, creo.

 

DESEO CAPITAL

Encender

una hoguera en tu vientre,

y mantenerla encendida

toda una vida,

toda una muerte.

 

ORIFICIOS

en punto en punto

y una hoja de afeitar

te cortas la cara

cada mañana

sale el sol si no está nublado

te vas a la playa

y paseas si no te sientas

a desayunar

con cola-cao serás más débil

tienes que ir a trabajar

suena la sirena en la fábrica

 

la bufanda te irrita la piel

del cuello

de la camisa un hilo suelto

te invita a tomar un whisky

sabe muy bien

pero no lo estiras

sabes muy bien

que si lo haces

deshilarás la camisa

y te quedarás desnudo

más vale no estar

porque hace frío

esta miserable mañana

 

de invierno

 

PREVENCIÓN

He puesto pegamento del bueno

sobre mis labios,

para cuando tal vez los beses

no podamos despegarlos.

 

DISTANCIAMIENTO

Desde hace siglos,

en la misma vía,

en el mismo tren,

en el mismo vagón…

viajamos los dos;

 

en el mismo asiento

y aún no te siento.

 

CRISTALES ROTOS

no sé por qué tan a menudo

el vaho el cristal

la mariposa ya no vuela de flor en flor

TE BUSCO

aunque sé que no eres abeja

dame un poco de miel

el sombrero

el sol se deja ver el mediodía

la mitad del día

el centro de las veinticuatro

las doce

doce docenas de horas

se marchan solas a beber a bailar

ese par de gotas de sudor

deslumbran a cualquiera

más no se puede pedir

 

y se os dará

 

no sé por qué tan a menudo

la sed con exigencias

relata el crimen y castigo

tan a menudo

de fedor dostoyevski

tan a menudo

viene y se va

tan a menudo

como “las flores del mal”

 

hölderlin estaba loco de remate

jack london se suprimió a los cuarenta

rimbaud traficaba con armas

y recibió un tiro del revólver de verlaine

 

en un océano de alcohol nadaron

dylan thomas

truman capote

Y NO CONSIGO ENCONTRARTE

se ahogaron

 

allan poe

etcétera etcétera

 

DELIRIOS

Me apartaré de la ventana.

Desde ella solamente veo las iniciales

de tu nombre

sobre una caja de muertos,

junto al recorte de mi cuerpo

rezando, cual beato,

inútilmente de rodillas

un padrenuestro.

 

Me apartaré de la ventana.

 

Tú ya no existes.

Anoche, mis ojos te devoraron.

 

RODILLAS DESPELLEJADAS 

Desabróchame la bragueta

que por ti

a punto está de reventar.

Y elimina, como tú bien sabes, la enorme

distancia que desde siempre existe

entre nosotros.

 

Llévame a tu mesa.

Yo pondré el mantel, tú los platos;

los dos la carne y el apetito.

 

Tráeme con una de tus manos

la fresa madura que creció en el olivo

y ponla, con la otra, sobre los ojos

sin lentes de mi boca.

 

Mastícame con cuidado,

yo contigo haré lo mismo.

Traguémonos suavemente,

muy suavemente, para que dure

el pan nuestro de cada día y su sabor

aquí en la tierra como en el cielo,

 

por los siglos de los siglos. Amén. Amen.

 

TECLA DE PIANO PULSADA 

Recién cenada

la luna se ha sentado

frente a mis ojos adormecidos.

 

Los ha despertado

con la primera de sus palabras,

tiernas alucinaciones de un sombrero

sin cabeza,

arrugadas palpitaciones,

funciona cuando ya no hace falta,

tengo la chaqueta puesta al revés

y el cordón de uno de mis zapatos

me ha enfadado

sin haberle hecho absolutamente nada.

 

Recién cenada

la luna. Yo tengo hambre,

ya no tengo sueño, y cinco caramelos

en la garganta.

Sujeto el edificio con un solo dedo.

Por una acera sin baldosas

se arrastra la noche con un cuchillo

clavado en la espalda.

 

Las manos del día no encuentran

bolsillos donde ocultarse,

y me deslumbran

con su torpe ceguera.

 

LIBERTAD 

Debí un día soñar

que libertad

era nombre de ciudad.

 

Mas por más que busqué

no la encontré.

 

Miré en los mapas y libros,

recorrí con mis pies

todos los caminos.

 

No sé qué,

pero esperé y esperé.

Hastiado al fin de tanto esperar

me pregunté:

¿cuántos habitantes tendrá

si existe de verdad esa ciudad?

  

CRUCE DE MIRADAS 

Yo bebía, crispado de un modo extravagante,

en sus ojos, lívido cielo donde germina el huracán,

la dulzura que fascina y el placer que mata.

-Charles Baudelaire-

 

Se me ocurre mirarte

cuando tú ya no me miras,

y subrayo en mi memoria

los motivos preferentes

que incitan a mi mente.

 

Y tu cuerpo,

que observando largo rato

permanezco,

dejo de mirarlo

cuando de imprevisto

se cruzan nuestras tiernas miradas.

Luego espero nuevamente

la llegada de mi turno para verte,

pues tus negros ojos bellos

me sumergen en la noche,

me susurran al oído

y me invitan a quererte.

Publicado en  on Mayo 29, 2008 at 9:55 am Dejar un comentario

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